Casi sin darnos cuenta, hemos iniciado ya 2020… con nuevos proyectos en mente y con la ilusión puesta en nuevos retos. Me encantan los inicios y los nuevos retos. Y, aunque resultan estimulantes, dar el primer paso es algo que, en ocasiones, cuesta mucho …

Trabajo en ello, en potenciar cambios, en buscar mejoras, en innovar… siempre desde las personas, y ello hace necesario potenciar su capacidad emprendedora, una habilidad que necesitan no solo los emprendedores que arrancan su propio proyecto, sino también las personas que trabajan dentro de una organización. Trabajes en lo que trabajes, en algún momento vas a necesitar cambiar, para adaptarte a los cambios que se producen a tu alrededor, porque te apetece o para aportar más valor a tus usuarios o clientes. Y para afrontar cambios hace falta esa capacidad emprendedora. No es casual que, desde hace años, la competencia emprendedora haya aparecido entre las competencias obligatorias que se imparten en Educación.

Y, aunque a muchos, la competencia emprendedora les parece algo relacionado con crear una empresa, no es así… la competencia emprendedora es mucho más profunda.

La competencia emprendedora

El Parlamento Europeo definió la competencia emprendedora -en el momento proponer su introducción en Educación, año 2006- como aquella ‘habilidad que permite a la persona para transformar las ideas en actos’.

Emprender no es sinónimo de crear una empresa. Emprender es una habilidad que lleva a las personas a materializar ideas, a adoptar una actitud proactiva ante las dificultades con las que topan, ante los retos que se plantean, a buscar soluciones a los nuevos problemas que aparecen y que les impulsa para alcanzar nuevas metas.

Muchos autores han tratado este tema, como Ken Robinson, Richard Gerver, …   y defienden la necesidad de promover la creatividad, la proactividad y la iniciativa emprendedora en educación. Y es que, gran parte del éxito de las personas a lo largo de su vida se va a medir por su capacidad de adaptación a los cambios, de emprender nuevos proyectos y de innovar.

Sabes que soy una gran convencida de la necesidad de promover la habilidad emprendedora. Colaboro con centros educativos en actividades que estimulan la habilidad emprendedora, y colaboro también con empresas que potencian esta habilidad dentro de la organización, convencidas de que es necesario estimular la capacidad de innovación desde las personas. Y es algo que se trabaja a través de metodologías emprendedoras -tan de moda ahora mismo-, pero también a través del mindset, de la actitud.

Porque los nuevos proyectos, las nuevas ideas, surgen en todas partes: en las start-ups que arrancan, en las organizaciones ya consolidadas, en tu vida personal, … En cualquier ámbito y en cualquier momento aparece un reto por conseguir y, en ese momento, es cuestión de ponerse a caminar.

Mi libro “¡Vamos!” trata justamente sobre este tema, sobre cómo potenciar y aprovechar el potencial de la iniciativa emprendedora. Cuando empecé a trabajar en este tema, hace ya unos años, mucha gente me decía que era algo que no tenía cabida en las grandes organizaciones, y que era algo para personas que quisieran trabajar por su cuenta… Por suerte, el tiempo ha ido poniendo todo en su lugar y se ha comprobado la necesidad de esta habilidad emprendedora. Y así arranca el capítulo 10 ‘Emprender en tu vida’ -gracias a Javier Represas por la maravillosa foto-:

Como resumió mi admirado amigo Juan Carlos Cubeiro, en el libro  «Marta concibe a los emprendedores como escaladores que alcanzan una CIMA. Y por ello, el Modelo que expone en el libro es Creatividad: conocer el proceso creativo (el libro de Marina para aprender a ser más creativ@s), cuestionarlo todo, ser originales (Adam Grant) y pensar como artistas; Iniciativa: ser proactiv@s, transformando la incertidumbre en creatividad y utilizando los errores como fuente de aprendizaje; Materializar: probar las ideas, practicar el optimismo y “aunque tengas miedo, hazlo igual” (valentía); Adaptación: escucha atenta, capacidad adaptativa, foco (Daniel Goleman). CIMA es un modelo muy poderoso que Marta aplica en empresas innovadoras.»

Además de Juan Carlos Cubiero, otra de las personas que me acompañó en mi libro “¡Vamos!”  fue José Antonio Marina, Catedrático de Filosofía, Doctor Honoris Causa por la Universidad Politécnica de Valencia, pedagogo, conferenciante y escritor. Su labor investigadora se ha centrado en el estudio de la inteligencia y ha elaborado una teoría de la inteligencia que comienza en la neurología y termina en la ética. José Antonio Marina es, además, un gran defensor de la necesidad de desarrollar el talento emprendedor, para lo cual nos plantea una reflexión sobre el significado de la palabra emprender y nos señala la necesidad de tener un proyecto emprendedor en la vida.

Para Marina, es importante resaltar el significado de la palabra emprender.

El significado de la palabra emprender.

“Emprender es una palabra que está de moda. Y eso es un problema. Porque cuando una palabra está de moda, es cierto que respondiendo a un tema real, pero acaba convirtiéndose en una especie de mantra que repetimos continuamente… parece que todo se soluciona con emprendimiento. Y, al final, termina por devaluarse y queda arrinconada, y eso sería malo que sucediera.

Emprender no se debe convertir en una especie de panacea universal.

Cuando hablamos de emprender, a lo que nos estamos refiriendo es a un modo de enfrentarnos a los problemas, que pueden ser personales, económicos, afectivos, …

Hay que recuperar la belleza de la palabra ‘emprender’. Emprender significa iniciar algo atractivo y algo difícil. Hasta el siglo XXVIII no se relacionó con temas empresariales.”

 

Por otra parte, José Antonio Marina destaca que el talento emprendedor tiene relación con la inteligencia ejecutiva y que existe una necesidad de que las personas tengamos siempre un proyecto emprendedor por realizar, sea del tipo que sea.

“Cuando las personas tienen un proyecto emprendedor por realizar, descubren más posibilidades en todo. Y es que el descubrimiento de posibilidades depende del proyecto. Cuando no tengo proyecto, no tengo posibilidades… las personas debemos tener proyectos emprendedores por realizar.

Ojalá no pase de moda la palabra emprender y tengamos el talento educativo necesario para incluirlo dentro de los planes de enseñanza con gran eficiencia”.

 

En este principio de año, creo que es bueno recordar estas reflexiones…

Porque tienes ideas en mente que te gustaría que fueran realidad… Porque seguro que alguna vez has tenido una idea brillante que has decidido guardar para más adelante, y que vas posponiendo…

En la vida, en general, y en el mundo de las organizaciones, en particular, nacen estimulantes iniciativas que naufragan incluso antes de zarpar porque preferimos aferrarnos a la costumbre y nos da miedo cambiar …

Si tienes retos ilusionantes ante ti, es un buen momento para empezar a caminar.

Como dice mi amigo Alfonso Alcántara (@yoriento ) “trabaja en lo que puedas, pero persigue lo que quieres, aunque sean 5 minutos al día”

Todos hemos dado un primer paso en algún momento en nuestra vida…

La imagen que acompaña el post de hoy es de un post que escribí hace 5 años, y sigo convencida de ello…

Todos los triunfos nacen cuando te atreves a empezar

 

Empieza… y llegará

 

I feel it coming…