Tenemos la mala costumbre de vivir a medias

Tenemos algunas malas costumbres…

Interiorizamos ciertos hábitos que repetimos, sin darnos cuenta, y que nos llevan a automatizar costumbres que, tal vez, no son las mejores… Piensa en tu día a día, en qué priorizas, en cómo actúas y, sobre todo, a qué dedicas tu tiempo –uno de los activos más valiosos que tienes–. Adquirimos algunas malas costumbres…

Semana muy intensa, que empecé en Madrid, trabajando con un grupo de personas extraordinarias, en proyectos de Innovación y que pude compaginar con encuentros bonitos con amigos como Miguel –pura magia y bondad– y como Adriana –mi amiga más energizante, fashion y maravillosa–. Y me emociona seguir recibiendo mensajes de personas que me escucharon en EKHuelva y que me escriben mensajes como el de Verónica:

«Fue una gran suerte conocerte, Marta, sin duda un gran descubrimiento. ¡No te imaginas el efecto que produces en las personas!», mil gracias por hacerme llegar vuestros mensajes, son el combustible de mi día a día.

Tengo la suerte de trabajar en proyectos en los que creo y de colaborar con grandes organizaciones, donde se hace evidente que las grandes personas son las que hacen grandes las organizaciones. Personas que trabajan con mucha motivación para hacer que las cosas cambien. Gracias a esos equipos extraordinarios de una organización líder por vuestra energía, por vuestras aportaciones y por todas esasideas y proyectos.

La innovación no surge por casualidad… surge de las personas con motivación y preparación para cambiar el mundo.

Hace tiempo que lo repito, y se está convirtiendo en mi lema, porque estoy absolutamente convencida de ello.

Cuando las personas tienen un por qué,

acaba surgiendo el cómo

Y si a nivel de organizaciones, trabajamos para eliminar las malas costumbres, creo que a nivel personal también deberíamos hacer un esfuerzo por desterrarlas…

VIVIR ES URGENTE

Vivir es urgente…

La frase es de Pau Donés, de Jarabe de Palo. Y cuando la pones en contexto, cuando descubres que la pronuncia alguien que está luchando contra un cáncer complicado… te das cuenta de la fuerza de estas palabras. Es una frase que se quedó grabada en mi memoria cuando la leí en una entrevista que le hicieron. Y hoy vuelve esa frase a mi mente.

«Creo que primero hay que darse cuenta de que hay vida antes de la muerte, y no estar obsesionado todo el rato por saber si hay vida después de la muerte…».

Eduard Punset pronunció esta frase… y me la encuentro en prensa, esta semana en la que nos ha dejadouno de los mejores divulgadores científicos que hemos conocido. Confieso que Punset ha sido una fuente de inspiración en mi vida, como lo es Juan Carlos Cubeiro y José Antonio Marina… mentes brillantes que te descubren nuevos horizontes y te invitan a crecer y a saber más.

Eduard Punset fue el autor de divulgación científica con más lectores en España. Su popularidad creció especialmente a partir del año 1996, cuando comenzó a dirigir y a presentar el programa de divulgación científica Redes, que se emitía en La 2 de madrugada.

Fue uno de los primeros programas de televisión dedicado a temas científicos. En una hora de duración, Punset entrevistaba a un experto internacional en un tema y luego abría debate sobre ese tema. Algunos de los programas de «Redes» acumulan miles y miles de visitas en Youtube, por el interés de la temática y el altísimo nivel de muchos de sus invitados.

Punset nos mostró temas interesantísimos, sobre Ciencia, sobre Educación y sobre la vida. Y es que Punset nos recordaba con frecuencia lo importante que es vivir.

POR DENTRO

Lo que nos pasa por dentro

Punset me enamoró en uno de sus libros: «Lo que nos pasa por dentro» (Ed. Destino, 2012).

El libro es un interesante compendio de lo que nos pasa por dentro en distintas etapas de nuestra vida:

Cuando nacemos y todo lo que se decide en esa etapa de 0 a 5 años.

Cuando crecemos, los terremotos en el cerebro adolescente y toda esa confusión de los nativos digitales con problemas analógicos.

Cuando nos formamos. Educar bien.

Cuando nos enamoramos. Los laberintos y los misterios del amor.

Cuando nos relacionamos y la necesidad de cuidar nuestras relaciones.

Cuando trabajamos Navegando por el ecosistema laboral.

Cuando enfermamos. La importancia de cuidar la salud.

Cuando envejecemos. Si te paras, tus neuronas se paran.

Cuando miramos a la muerte. Hay vida antes de la muerte.

Punset aspiraba a explicar a la gente los temas de ciencia de un modo que hiciera que nos interesara, quería contarnos lo que nos pasa por dentro, por qué somos como somos. Apostaba claramente por lo que él denominaba el «infotainment», conciliar el conocimiento con el entretenimiento.

En ese libro descubrí cuál era su misión en ese momento, dar a conocer al mundo temas científicos que se quedan –muchas veces– en el ámbito académico, y me pareció una misión maravillosa.

Para mí, fue inspirador… y despertó en mí el deseo de colaborar –con toda la modestia del mundo- en esa maravillosa labor de acercar el mundo académico al mundo real, a que más personas conozcan el resultado de investigaciones que se han realizado.

Recuerdo, además, la conferencia que dio en la jornada anual de ESADE Alumni en Lleida. Sus primeras palabras fueron que él nunca se habría imaginado que sería speaker, le parecía que un speaker debía ser alguien «alto y guapo, en vez de bajito y despeinado como yo…». Creo que en ese momento captó mi atención y admiración de un modo especial –como la de la mayoría de público que estábamos allí–. Era una persona inteligentecuriosadivertida y cercana.

Y una de las frases que más repetía era la importancia de vivir la vida. En la parte final del libro, Punset escribía sobre lo que sintió cuando le diagnosticaron un cáncer de pulmón en 2007…

«Qué pérdida de tiempo tan grande dedicarle un solo segundo a preguntarse si habrá vida después de la muerte, pudiendo ocuparnos de investigar si verdaderamente la hay antes».

Deberíamos valorar más la vida. No valoramos lo que tenemos.

No, no lo valoramos… ya lo comenté en INED21. Nos lo muestra la neurociencia. Nuestro cerebro nos juega malas pasadas. Percibimos el mundo que nos rodea a través de los sentidos, que pasan la información que reciben al cerebro, y es el cerebro quien se encarga de interpretarla a su manera, aunque no siempre se corresponda fielmente con la realidad.

Los neurólogos explican que nuestro cerebro se acostumbra muy rápidamente a lo que tenemos y deja de valorarlo al poco tiempo. Lo da ya por hecho. Y empieza, entonces, a pensar, a buscar y a desear otras cosas. Es un modo de complicar la realidad que se produce de un modo muy generalizado.

Y es que parece que tendemos siempre a infravalorar lo que tenemos y a sobrevalorar lo que no tenemos. Y ese es un modo muy peligroso de complicar nuestra vida.

No le damos el valor que tiene a lo que tenemos cerca, a nuestro entorno ni a aquello que aparece como simple en nuestra vida.

Es como una espiral por crear complejidad en aquello que no lo necesita. Es como si muchas personas pensaran «si es sencillo… no merece la pena, si ya lo tengo… no lo valoro».

Lo curioso es que no valoramos el presente.

Le damos más importancia a nuestro pasado y a nuestro futuro que al presente. Nos olvidamos de vivir lo que estamos viviendo en este preciso momento

Este preciso momento, el que está sucediendo ahora, es, tal vez, uno de los conceptos que se nos hace más difíciles de asimilar.

INTENSIDAD

La intensidad con la que disfrutes las cosas…

En La Vanguardia publicaban esta semana una entrevista en la que Punset comentaba, haciendo referencia a su colección de fósiles:

«Los fósiles te demuestran que no hay que sorprenderse ante los contratiempos. La gente quiere tenerlo todo bien controlado y seguro, pero la felicidad es efímera, finita. Depende de la intensidad con la que disfrutes de las cosas».

Ni más, ni menos. Tú decides la intensidad con la que disfrutas las cosas, con la que vives un momento. Será cuestión de disfrutar más lo que tenemos, deberíamos ser más conscientes de lo mucho que vale un momento.

Creo que tod@s l@s que admiramos a Eduard Punset no podríamos hacerle mejor homenaje que hacerle caso en este aspecto, y deberíamos decidirnos a vivir… al 100%.

Vivir es urgente…

vivir el momento

y dedicar tiempo a lo que de verdad importa.

Deberíamos abandonar esa mala costumbre de vivir a medias.

MALA COSTUMBRE

Tenemos la mala costumbre

Hoy, la inspiración me ha llegado a través de una canción que recibí por whatsapp, gracias Octavio por una canción tan maravillosa…

Esta canción es el punto final perfecto de hoy, resume de un modo increíble todas esas malas costumbres que hemos ido interiorizando, todo eso que no hacemos bien, y creo que consigue hacer un click en tu interior para que seas consciente de cuántas cosas deberías cambiar y de todo lo que tendrías que valorar…

Cuánto sentimos,

cuánto no decimos…

que, a golpes, pide salir…

Tenemos la mala costumbre…

de no apreciar lo que en verdad importa

y solo entonces te das cuenta

de cuántas cosas hay que sobran…

Artículo publicado en INED21