Septiembre

NUEVOS RETOS

Empieza septiembre. Mi mes favorito, será, tal vez, porque nací en septiembre, siempre me ha parecido el mejor mes del año. El clima perfecto –se acabó el calor intenso y todavía no hace frío–, paisajes con colores cálidos espectaculares… y el inicio de un nuevo año, con nuevos proyectos, nuevos retos.

Y es que para mi el año empieza en septiembre, como el curso escolar…

VOLVER A EMPEZAR

Mi hija Ares no comparte mi opinión… «¿Septiembre el mejor mes? Septiembre es como el lunes de los meses», me dice. Esa es su visión. Y supongo que es normal tener opiniones distintas con tu hija adolescente. Por mucho que diga, a mí, me encanta septiembre.

ABRIR PRINCIPIOS

La magia de abrir principios

Me entusiasman los inicios. Admito que me ilusiono con los nuevos proyectos… Empezar algo nuevo es emocionante, estimulante y energético.

La magia de abrir principios… Estoy absolutamente entusiasmada con mis nuevos proyectos para este 2019/20, con unas ganas enormes de que empiecen a andar y de trabajar para conseguir el resultado deseado. Los inicios dan esta energía.

Sin embargo, hay que ir con cuidado con los inicios de los proyectos. Lo digo mil veces al tutorizar proyectos emprendedores, porque lo veo todos los días: las personas nos entusiasmamos con nuestros proyectos, nos enamoramos de ellos y pensamos que no hay otro igual. Y eso está bien, es bueno poner entusiasmo, poner pasión a un nuevo principio, pero los extremos no suelen ser buenos.

La virtud está en el término medio, ya sabes, Aristóteles identifica la «virtud» (areté) con el hábito de actuar según el «justo término medio» entre dos actitudes extremas, a las cuales denomina «vicios».

Ante un nuevo proyecto, lo óptimo es no idealizarlo, ni esperar que el resultado sea ‘lo más de lo más’… lo idealizamos sin darnos cuenta, pero conviene poner los pies en el suelo y escapar un poquito de esa visión. Porque las expectativas juegan en nuestra contra, y si ponemos lasexpectativas muy altas, es fácil que nos decepcionemos si no conseguimos llegar a ese nivel.

Atención con ir al extremo contrario: subestimar el resultado que podemos conseguir y empequeñecer el proyecto. Tampoco hay que ser pesimistas, porque, en ese caso, no le daremos a nuestro reto la pasión y el empuje que merece. Es cuestión de hacer un esfuerzo por mantenerse en ese difícil término medio.

NUEVOS PROYECTOS

Iniciar nuevos proyectos

El principio de un nuevo proyecto, sea cual sea, un proyecto profesional, o un proyecto personal, requiere pasar de la idea a la realidad. Y eso no fácil. Lo digo siempre, somos un país muy creativo, pero nos cuesta llevar esas ideas a la realidad. Solemos fallar en la ejecución. Somos excelentes planificadores y no tan buenos ejecutores.

Planificadores ≠ ejecutores

El momento de iniciar un nuevo proyecto es el momento de activar la «inteligencia ejecutiva», en palabras de José Antonio Marina.

José Antonio Marina ha tratado en diferentes textos los dos niveles de la inteligencia humana: la inteligencia generadora –nuestra gran productora de ocurrencias– y la inteligencia ejecutiva –que es la que realmente supone acción–.

INTELIGENCIA EJECUTIVA

El momento de la inteligencia ejecutiva

Si la inteligencia, desde el enfoque cognitivo nos permite conocer, la inteligencia ejecutiva es la que nos permite ir un paso más allá: nos permite” hacer”, dirigir bien nuestra conducta, a través de la elección de metas, del correcto manejo de la información y de la regulación de las emociones. ¿Para qué? Para alcanzar nuestros objetivos.

«La inteligencia ejecutiva se encarga de hacer proyectos, tomar decisiones, utilizar los conocimientos, gestionar las emociones, mantener el esfuerzo, aplazar la recompensa, realizar metas a largo plazo. En ella tiene su origen la libertad humana».

José Antonio Marina

Como dice Marina en su libro «La educación del talento», la habilidad para controlar nuestra propia conducta es la que nos permite ‘hacer’. Cuando se adquiere, se produce unasorprendente transformación. En vez de presentar conductas dirigidas por mecanismos involuntarios, somos capaces de dirigirlas voluntariamente.

«En un momento de su evolución, la persona aprendió a decir no al estímulo. Inhibió una respuesta ordenada en él desde hacía milenios. Y dirigió el comportamiento a partir de cosas anticipadas».

Somos capaces de dirigir la acción hacia metas y objetivos que visionamos en un futuro. Y solo podemos alcanzar esa visión si somos capaces de poner en marcha la inteligencia ejecutiva.

Con la inteligencia ejecutiva, entramos en el dominio más fantástico y más humano: aparece lalibertad. La libertad para hacer lo que decidimos hacer, con todo el esfuerzo que ello supone. Tener una idea o planificarla es maravilloso, a todos nos encanta esa fase, pero es después cuando se marca la diferencia, es cuando llega el momento de hacerla realidad el momento crítico, porque requiere esfuerzo y eso cuesta.

¡VAMOS!

Así que ahora es el momento de ir a por el nuevo curso, de atreverte a poner en marcha los nuevos proyectos –porque ya llevan mucho tiempo en tu cabeza, y ya va siendo hora de que pases a la acción– y de activar la inteligencia ejecutiva, porque no sirve solo imaginar que ese proyecto va a ser maravilloso y va a ir genial.

No, además de esa ilusión, hay que ponerle muchas horas y mucho esfuerzo, mucha fuerza de voluntad para hacer ‘lo que tienes que hacer’ en vez de hacer lo que realmente te apetece… porque es el esfuerzo y el trabajo el que conduce a los resultados.

Septiembre es un mes de inicios.

Así, que ¡vamos!

Es hora de activar principios.

Para que un principio sea perfecto…

ni subestimar, ni idealizar

trabajar y trabajar

para que sea lo más parecido posible

a lo que ves dentro de tu cabeza.

La canción de hoy es una canción muy mía, de las que forman parte de la banda sonora de mi vida: September.

O, si lo prefieres, en versión de Justin Timberlake para bailar.

Dancing in September…