El poder de las palabras

Nos interesan las palabras

porque vivimos en ellas

 

La buena vida se construye con las relaciones,

con los amigos, con la família, con la comunidad

a través de conversaciones que merecen la pena

y son una fuente renovable de poder.

Luis Castellanos

 

Con frases como estas empieza el libro “La ciencia del lenguaje positivo” de Luis Castellanos, Diana Yoldi y José Luis Hidalgo… y al instante estoy convencida de que debo conocer más sobre el tema.

Vivimos en las palabras, construimos gran parte de nuestra realidad a través de ellas… ¿cómo si no explicamos lo que ha sucedido en nuestra vida, lo que nos emociona, lo que sentimos, lo que queremos o lo que ambicionamos conseguir? Y si vivimos en las palabras, deberíamos cuidarlas mucho más…

Vigila tus pensamientos, porque se convierten en palabras

vigila tus palabras, porque se convierten en actos

vigila tus actos, porque se convierten en hábitos

vigila tus hábitos, porque se convierten en carácter

vigila tu carácter, porque se convierte en tu destino

M.Gandhi

 

Reconozco que me interesa el tema desde un punto de vista personal, un poco egoísta….  me preocupa porque, desde hace unos meses, no me llevo bien con las palabras, me refiero a las palabras para expresar lo que de verdad importa, para expresar lo que siento muy dentro… a veces, las circunstancias bloquean las palabras y nos impiden expresar lo que sentimos o, sencillamente, lo que queremos decir. Y es en esos momentos cuando, probablemente, necesitemos «la ciencia del lenguaje positivo» más que nunca.

El libro nos invita a utilizar el lenguaje positivo en nuestra vida, algo que definen como ‘un conjunto de habilidades y competencias lingüísticas que nos permiten ver, entender y comunicar los aspectos favorables de los acontecimientos y nos impulsan para que podamos hacer que la historia de nuestra vida y la de la humanidad sea una buena historia’.

 

“Cuida de tu lenguaje

porque tu lenguaje cuidará de ti”

 

Es la recomendación de Luis Castellanos y, para empezar, nos dice que nuestras palabras van a influir en el número de años que vamos a vivir… La primera razón para tomarnos en serio el lenguaje positivo parece muy convincente: alarga la vida.  Me suena…  Y señala diversos estudios que demuestran esta premisa. Existen palabras positivas de ‘alta activación’ que están relacionadas con la salud y la longevidad.

Por si fuera poco, la utilización de un lenguaje positivo es un camino para alcanzar mejores competencias en la vida personal y profesional. No cabe duda de que las personas que utilizan un lenguaje positivo transmiten mejores sensaciones a las demás,  resulta agradable estar cerca de ellas y es más fácil que alcancen los objetivos que se proponen.

Y, ¿cómo conseguir activar el lenguaje positivo?

Para utilizar el lenguaje positivo, es necesario «habitar las palabras», vivir las palabras…   el primer paso hacia el entrenamiento del lenguaje. Para habitar tus palabras, nos proponen tres fórmulas:

  1. Crea rituales diarios para incluir en tu lenguaje una palabra nueva que quieras «habitar», una palabra que te ayude a crecer
  2. Experimenta con las palabras, curiosea con el lenguaje.
  3. La mejor manera de habitar las palabras es compartirlas.

Y es importante hacerlo, porque las cinco características de las palabras «habitadas» son que:

  1. dejan legado
  2. son dignas de confianza y son éticas
  3. nos cuidan
  4. son sinceras
  5. crean vínculos y relaciones personales duraderos.

Y cuando el libro explica cómo habitar las palabras, me viene a la mente la gran Yolanda Saénz de Tejada y su maravilloso modo de jugar con las palabras:  de esa forma mágica que tiene de dar un nuevo significado a las palabras, de hacerlas más grandes, más cercarnas y más bonitas…

Es cuestión de trabajar palabras positivas y tener cuidado con el poder oscuro de las palabras: “el Darth Vader que todos llevamos dentro”…

Nos remite, como no podía ser de otro modo, a Martin Seligman y su trabajo de psicología positiva y a Daniel Goleman y su Inteligencia Emocional. Porque las emociones tienen un efecto positivo sobre nuestro cuerpo y se contagian, por ello es necesario saborear la vida como una manera eficaz de transformar la realidad y tomar conciencia.

La fase de entrenamiento

En la segunda parte del libro, nos invitan a entrenar el lenguaje positivo y exponen su metodología SIL (Servicio de Inteligencia Lingüística). Para llevarlo a la práctica, estas tres etapas:

1- Tomar conciencia de nuestro lenguaje actual. Lo primero es ver sólo utilizamos el lenguaje, a través de un proceso de análisis y de sencillos ejercicios que nos muestran qué tipo de palabras utilizamos. Comenzando por controlar las prisas  y «ver» las palabras.

2 – Regular nuestro lenguaje mediante el entrenamiento. ¿Puedo construir un mejor relato de mis experiencias? ‘Nuestra capacidad para sentir la vida, para sentir emociones y, sobre todo, nuestra capacidad para poder expresar mediante palabras nos hace especiales’. Debemos crear hábitos nuevos y saludables con nuestro lenguaje que den resultados a corto plazo. Su propuesta: ejercicios prácticos con diferentes grados de dificultad.

3-Disfrutar de los beneficios del pensamiento positivo, disfrutar de los pensamientos grandes y felices. Y nos dan fórmulas sencillas para ello, como el ejercicio de «21 días generadores de felicidad».

Está demostrado que los pensamientos producidos por nuestro lenguaje positivo (verbal y no verbal) influyen poderosamente en nuestro cerebro. Los procesamientos son más rápidos, memorizamos mejor, tardamos menos en tomar una decisión, acertamos más y resistimos mejor las adversidades.

Las palabras tienen una enorme influencia en cómo pensamos, a qué aspiramos y cómo actuamos. Es necesario cuidarlas con el debido cariño y dedicarle al lenguaje un tiempo y un esfuerzo.

Me ha encantado mi regalo de este domingo: “La ciencia del lenguaje positivo”. Es hora de empezar a entrenar, todo son ventajas.  Como dicen los autores, “parece imposible cambiar las emociones de forma voluntaria, pero nuestro cerebro está preparado para ello y conseguirlo solo depende de nosotros… aunque es complejo, no es imposible”.

El lenguje positivo puede ser nuestro mejor aliado para manejar cada situación y dirigirla hacia donde queremos que vaya, y en particular para regular las situaciones vitales negativas -estresantes, críticas o complicadas-

Y es que las palabras son…

más que palabras

 

 

Un nuevo libro-joya en mis manos…

la ciencia del lenguaje positivo