Planifica… pero deja sitio a lo imprevisto

VUELTA A LA NORMALIDAD

Empieza septiembre, fin del verano… aunque desde el punto de vista estricto no sea así, ya es hora de irse despidiendo de los días de playa, guardar el bañador, olvidarse de la terracita que ha hecho nuestras delicias estos días y de los ratos de tranquilidad que nos dan las vacaciones… es hora de volver a acostarse pronto, y de situarnos de nuevo en la rutina de la vuelta a la normalidad.

Para muchos de nosotros, es el momento de ir a buscar los libros de nuestr@s hij@s para el próximo curso, forrarlos –con cuidado, que no aparezcan las dichosas burbujitas que tanta rabia me dan– y preparar el material. Una rutina que se repite año tras año, mientras ell@s se lamentan de que «ya haya terminado el verano…».

El comentario general con las personas con las que hablo es de lamento, y me comentan que están en plena «depresión post-vacaciones». Cansancio, fatiga, desgana, irritabilidad, tristeza… Síntomas de que se acabó lo bueno y toca volver al trabajo.

¿Existe realmente la depresión post-vacaciones? Según los psicólogos, no es realmente una depresión como tal, simplemente es un problema adaptativo que puede generar cansancio, tristeza, irritabilidad, dificultad para dormir bien o falta de concentración. El síndrome postvacacional es un malestar transitorio que no dura más de dos semanas… O sea, que habrá que sobrellevarlo con dignidad.

Septiembre es, desde siempre, uno de los grandes momentos para planificar, uno de esos momentos en que las personas nos fijamos objetivos para alcanzar en los próximos meses. Septiembre y enero son los meses en los que más propósitos hacemos. Enero por ser el principio del nuevo año, y septiembre por ser también un inicio que marca el final de las vacaciones, principio de curso y vuelta a la rutina.

Hora de planificar este nuevo curso, hora de volver a las aulas… y eso siempre tiene su lado positivo porquela educación es una de las grandes tareas de la humanidad. Como dice el filósofo José Antonio Marina, a través de la educación:

«La persona asimila en un período asombrosamente breve lo que sus antepasados han conseguido penosamente durante decenas de miles de años. De esta manera, la educación se convierte en creadora de la Humanidad».

Ante semejante reto, es importante tener muy claros cuáles son los objetivos de la educación, para trabajar del mejor modo posible en conseguir resultados, porque hay mucho en juego.

GENERAR TALENTO

Muchos son los autores que han desarrollado su trabajo en el mundo de la educación, sin embargo, en mi modesta opinión, pocos llegan a la altura del trabajo de José Antonio Marina. Después de leer a muchos autores internacionales, con trabajos extraordinarios reconocidos, me convenzo aún más de la grandeza de Marina. Su obra me parece indispensable para cualquier educador/a que desee entender cómo funciona el proceso de aprendizaje y se plantee profundamente cuál es el propósito de su labor –una de las más bellas y estimulantes del mundo–. Ya sabes que uno de mis libros preferidos de estos últimos años ha sido Objetivo: generar talento. Cómo poner en acción la inteligencia.

El objetivo de la educación es desarrollar el talento de los individuos y los grupos, ayudarles a crecer y que puedan ser aquello a lo que aspiran. Por ello, la primera pregunta que nos formulamos inevitablemente es:

¿Qué es el talento?

El talento es la inteligencia

actuando de manera adecuada,

brillante, eficiente

José Antonio Marina

Y, a partir de esta definición, se pregunta si seremos capaces de producir el talento que necesitamos para resolver los colosales problemas a los que nos enfrentamos en nuestra sociedad. El primer paso consiste en saber cómo la inteligencia puede convertirse en talento.

José Antonio Marina ha tratado en diferentes libros los dos niveles de la inteligencia humana: la inteligencia generadora –nuestra gran productora de ocurrencias– y la inteligencia ejecutiva –que es la que realmente supone acción–.

INTELIGENCIA

La función de la inteligencia

Durante siglos se relacionó la inteligencia con el conocimiento y se consideraban inteligentes aquellas personas que eran capaces de memorizar gran cantidad de información. Es posible que muchos de los errores educativos que hemos sufrido tengan su origen en haber intentado educar la inteligencia cognitiva, proporcionando conocimientos a los niños, sin dar importancia a otras vertientes de la inteligencia.

José Antonio Marina expone que la «inteligencia emocional» intentó llenar ese vacío, pero tampoco proporcionó una visión integrada de la mente humana, probablemente porque la función de la inteligencia no es conocer, pero tampoco es sentir.

La función de la inteligencia no es conocer,

sino dirigir la acción

José Antonio Marina

Marina señala que la función de la inteligencia es dirigir la acción. Una conclusión tremendamente lúcida y valiente. No vivimos para conocer, sino que conocemos para vivir de la mejor manera posible. Por ello, más allá de la inteligencia cognitiva y de la inteligencia emocional, el nuevo modelo que debe integrar a todos los demás es de la «inteligencia ejecutiva».

INTELIGENCIA GENERADORA

El objetivo de la educación de la inteligencia generadora parece claro: aprender conceptos, aprender a tener buenas ideas, buenos sentimientos, ayudar a tomar buenas decisiones, conseguir las habilidades necesarias y mantener el deseo de mejorar.

La inteligencia generadora (IG) tiene dos componentes: uno biológico –el conjunto de operaciones neuronales con que nuestro cerebro está dotado– y otro aprendido –la información–. La ecuación de la Inteligencia Generadora es IG = Biología + Memoria.

La plasticidad es el fundamento físico del aprendizaje, es decir, de la memoria. Debemos recordar las enormes posibilidades que nos brinda la plasticidad del cerebro. El ser humano tiene la capacidad de actuar sobre su propio cerebro, cambiándolo. Lo que hacemos esculpe nuestro cerebro.

Este es un tema que ha quedado demostrado empíricamente con multitud de estudios, como el de Eleanor Maguire, que comprobó mediante escáneres cerebrales que los taxistas de Londres habían desarrollado extraordinariamente su hipocampo, sede de la memoria espacial, tras años de memorizar el callejero de la ciudad.

MEMORIA

Reivindicación de la memoria

En la creación de la inteligencia generadora, el primer paso es hacer una reivindicación de la memoriaLa memoria es la base de todo aprendizaje, gracias a la cual podemos aprovechar la experiencia propia y la ajena. Marina defiende que el fundamento de la inteligencia humana es la memoria, y que el talento se basa en la gestión óptima de la memoria.

«Por ignorancia se ha devaluado la memoria en favor de otras facultades, por ejemplo, la creatividad, como si ésta fuera una capacidad autónoma, que brotara por generación espontánea o como un don».

La creatividad surge a partir de nuevos modos de relacionar conceptos. Si nuestro cerebro no tiene una base de datos previa, si no tenemos conocimientos almacenados, no será posible desarrollar elpensamiento creativo.

«Para tener buena imaginación,

hay que tener buena memoria»

«Más allá de la inteligencia cognitiva y de la inteligencia emocional, el nuevo modelo que debe integrar a todos los demás es de la “inteligencia ejecutiva“».

El poder del entrenamiento es, pues, muy importante. Mediante el entrenamiento adquirimos hábitos eficientes. La pedagogía se enfrenta a la necesidad de fomentar la adquisición de hábitos. Después de siglos de veneración del talento innato, ahora es el momento de reivindicar el entusiasmo por el aprendizaje, que es el que permite superar límites. Para alcanzar la excelencia en un campo hace falta entrenamiento. El talento reside en la memoria entrenada. Y a ese entrenamiento le podemos poner una cifra: las famosas 10.000 horas de práctica deliberada, que se cuantificaron a raíz de un experimento en la Academia de Música de Berlín, en el que demostraron que lo que separaba a los alumnos buenos de los extraordinarios eran las horas de práctica con el instrumento: los extraordinarios habían dedicado unas 10.000 horas de práctica deliberada al mismo.

LOS HÁBITOS

Los hábitos amplían la inteligencia

El desarrollo del talento infantil implica ayudar a configurar una inteligencia generadora activa, que asimile conceptos y, a la vez, sea capaz de utilizarlos productivamente. La inteligencia generadora entrenada es la que permite a los expertos reconocer patrones invisibles para los demás. Así es como, por ejemplo, los radiólogos expertos pueden ver en una placa de rayos X patrones que otros no ven.

Sin embargo, se pregunta Marina, ¿podemos hacerlo?

«Si supiéramos enseñar a desear lo deseable,

la educación no tendría ninguna dificultad»

José Antonio Marina

INTELIGENCIA EJECUTIVA

La inteligencia ejecutiva (IE) también se educa. La educación de la inteligencia ejecutiva es también parte de la educación del talento y, en este caso, quién debe dirigirla es el entrenador.

El esquema de funcionamiento de nuestro cerebro se basa en que está dirigido a una meta y controlado por un mecanismo de feedback. Entrenar la inteligencia ejecutiva es todo un reto, y según Marina, el primer paso es la inhibición.

Lo que define a la especie humana es su

capacidad de control

Roy Baumeister

El primer acto ejecutivo de nuestro cerebro es la inhibición. La capacidad de inhibir el estímulo es eficaz porque nos permite deliberar sobre él y sobre las posibilidades alternativas. Sin esta capacidad de inhibición, la inteligencia ejecutiva no puede funcionar adecuadamente. A partir de este punto, conviene trabajar en las «virtudes de la acción».

La educación puede actuar construyendo una inteligencia generadora rica y eficiente, y construyendo unainteligencia ejecutiva eficaz y con buenos criterios de evaluación.

CRITERIO

La importancia del criterio

El análisis acaba en el talento de la sociedad.

«El talento de un grupo, una sociedad o una organización es su capacidad de elegir bien las metas y de movilizar todas las inteligencias individuales que lo componen para conseguir alcanzarlas, aumentando al mismo tiempo sus posibilidades personales».

Y termina reflexionando sobre la importancia de los criterios de evaluación. Cuando la inteligencia acierta en elegir unos criterios de evaluación, en unos valores adecuados, consigue desarrollar grandes proyectos. José Antonio Marina reivindica una vez más una teoría de la inteligencia que empiece en la neurología y que termine en la ética:

«Porque necesitamos desarrollar el talento de las sociedades, que inevitablemente ha de ser un talento ético».

UN PORQUÉ

Tener siempre un porqué

Creo que recordar la teoría de desarrollo del talento de Marina es un modo estimulante de afrontar este nuevo curso. A pesar del síndrome postvacacional, la vuelta a la normalidad lleva implícitos nuevos retos y nuevos proyectos que son los que nos hacen crecer.

Lo malo no es volver,

lo malo es volver sin un porqué

«No vivimos para conocer, sino que conocemos para vivir de la mejor manera posible».

Volvemos, pero no para repetir lo mismo, volvemos para afrontar nuevos proyectos, volvemos para nuevas batallas, volvemos para seguir aprendiendo… O sea que, podemos planificar, pero sabemos que no todo va a ser como hayamos previsto. Yo, que soy una entusiasta de la planificación, que me gusta tener previsto qué voy a hacer en los próximos meses, en el próximo año… hace ya tiempo que descubrí que la vida te sorprende desmontando tus planes, y es necesario que seas capaz de disfrutar de cada sorpresa que la vida pone ante ti… aunque en ese momento te descoloque totalmente.

SITIO A LO IMPREVISTO

Planifica… pero deja sitio a lo imprevisto

Así me lo recuerda el calendario de reflexiones para mejorar que edita mi editorial Profit, y que recoge justamente esta frase mía:

Lo imprevisto es parte de la vida…

y al final resulta que es mejor

lo que se encuentra sin buscar

que lo que habías buscado siempre.

Feliz vuelta a la rutina,

seguramente no todo será como esperas…

 

Volverá…

Cómo podrás respirar

cuando te falte mi piel…?

 

Artículo publicado en INED21