No me pasa siempre…

No es fácil que algo me llame la atención de un modo especial. No soy muy impresionable, la verdad. Busco la lógica a todo y, si es algo es nuevo para mí, intento profundizar un poco más. Si me lees con frecuencia, ya sabrás que acostumbro a acompañar las afirmaciones de mis textos con los estudios que han demostrado que eso es así, porque no me encajan las afirmaciones “porque si” o por convencionalismos vagos.

Y, aunque no es fácil que algo me impresione, debo reconocer que el hecho de leer una serie de artículos de James Heckman -hace ya unos años- despertó un interés en mí que no era normal. Lo he contado muchas veces, hacer una búsqueda bibliográfica sobre un tema para abordar un trabajo de investigación de doctorado te puede llevar a un montón de papers extensos y aburridos que no lee casi nadie… o puedes tener la suerte que tuve yo, y que te lleve a un mundo apasionante: a conocer el papel fundamental que tiene la familia en el desarrollo de cualquier niñ@, a profundizar en el enorme impacto de las madres sobre sus hij@s y, en concreto, a descubrir que ser madre trabajadora es un plus.

Extracto de mi libro “¿Somos malas madres?”

Y, ¿cómo sé que ser mamá trabajadora le aporta un plus a tu hij@? Pues lo descubrí cuando empecé mi trabajo de doctorado. Uno de los grandes estímulos de realizar un trabajo de doctorado es poder analizar estudios realizados en la rama científica en la que trabajas. En mi caso, trabajo en la rama científica de Economía de la Educación, que analiza el impacto que tiene la Educación sobre la Economía. Al empezar la búsqueda bibliográfica, encontré diversos trabajos que analizaban cuáles son los factores que impactan de forma más significativa en la educación de los niños. Dentro de estos trabajos, algunos abordaban el impacto de las madres en sus hijos –porque el entorno familiar del niño es uno de los factores más determinantes en su evolución- y, algunos trataban específicamente el caso de las madres trabajadoras.

Al leerlos, me quedé fascinada por lo que muestran: las madres trabajadoras aportan una serie de ventajas a sus hij@s que yo desconocía, al igual que lo desconocen la mayoría de madres.

Las investigaciones de James Heckman

Heckman es uno de los investigadores más extraordinarios en el ámbito de Economía de la Educación. Su trabajo es apasionante y, a pesar de la rigidez que tienen siempre los textos científicos, los resultados de sus estudios son tan interesantes y nos muestran de un modo tan claro la necesidad de invertir (bien) en Educación que no pude hacer otra cosa que convertirme en su “fan” número uno.

Aunque si bien los textos científicos no son especialmente atractivos, siempre hay grandes profesionales que son capaces de hacerlos brillar. Y lo digo por la labor de la gran periodista Ima Sanchís, que desde la sección La Contra de La Vanguardia es capaz de hacer llegar mensajes poderosos a muchísima gente.

Para mí, una de las mejores Contras es, sin duda, la Contra que Sanchís le dedicó a James Heckman. No solo la entrevista es impecable, sino que además, hizo la magia de ponerle el titular perfecto:

“Es más rentable invertir en párvulos que en Bolsa”

 

Desde hace años, este titular que Ima Sanchís destiló del trabajo de Heckman está como tweet fijado en mi cuenta de Twitter. Impresionante el trabajo de Heckman, e imprescindible el talento para hacerlo accesible a muchísima más gente.

James Heckman ha demostrado con sus trabajos de investigación que es más rentable invertir en párvulos que en bolsa.

La afirmación puede sorprender, especialmente por el hecho de mezclar el mundo de la Educación y el de la Economía. Pero es que ambas disciplinas se interrelacionan de un modo muy intenso.

La inversión en educación es necesaria y es fundamental para el desarrollo de nuestra sociedad. Son numerosos los autores que así lo han señalado. James Heckman ha analizado, en concreto, la inversión en atención y educación de la primera infancia (AEPI), señalando que invertir en aptitudes socioculturales del niño -como la motivación o la confianza en sí mismo- genera más beneficio económico y social que otro tipo de inversiones.

¿Por qué invertir en educación temprana?

Los trabajos de James Heckman han concluido que la rentabilidad de invertir en educación de primera infancia es superior a otros tipos de inversión. Han demostrado que la tasa de retorno a la inversión en capital humano, en función de la edad en la que se realiza la inversión, es más elevada que en otras inversiones. Y que la tasa de retorno más elevada –con diferencia- corresponde a las inversiones en programas para niños entre 0 y 3 años. A medida que aumenta la edad de las personas, el retorno de la inversión va disminuyendo.

En otros estudios, Heckman ha demostrado que el factor más decisivo en el futuro de l@s niñ@s es el entorno en el que han nacido. Él lo llama «la lotería del nacimiento». Y analiza el impacto de la familia, de la madre…

Lo que los estudios científicos demuestran pero no te han contado

Existen muchos estudios científicos que han analizado qué factores tienen mayor impacto en el desarrollo de l@s niñ@s. Y podemos encontrar estudios internacionales, desde hace décadas, que demuestran que el papel de las madres trabajadoras en la educación de sus hijos es fundamental, así como el impacto posterior que va a suponer. Aunque nadie se lo haya explicado a todas esas mamás trabajadoras remordidas.

Desde que descubrí estos estudios, estoy convencida de que tengo un deber social de dar a conocer las conclusiones de los mismos a más personas, especialmente a todas las madres que se sienten como me sentía yo cuando empecé a compatibilizar maternidad y trabajo.

Mi propósito en las próximas semanas va a estar en mi nuevo libro. Así que, primera parada de 2020 en Barcelona, el próximo 13 de febrero, en La Casa del Libro de Passeig de Gràcia. Te espero, si te interesa descubrir el impacto positivo que tienen en sus hij@s las madres que trabajan dentro y fuera de casa.

No me pasa siempre

Me decía un amigo que cuando hablo de un tema que me apasiona, me brillan los ojos…

Es algo maravilloso, que no me pasa siempre.

No es fácil que ocurra, pero cuando encuentras algo que te motiva, que es necesario y que puede ayudar a los demás… es inevitable ir a por ello.

Hay temas que te abren los ojos a ámbitos desconocidos para ti, que despiertan tu interés y que incluso te pueden llevar a descubrir algo dentro ti… se llama propósito, ¿no?

 

Y no creas que me pasa siempre…

 

Y no creas que me pasa siempre…
siempre he sido muy mal delincuente
y no voy asaltando a la gente, 
mmmmm…