Es curiosa la vida…

Es curioso como crees que, en tu vida, todo está más o menos organizado. En un momento dado, piensas que todo está ya tranquilo, todo bajo control, que tu vida va a ir por un sendero determinado, sí, ya lo ves claro… Todo va bien, vas a seguir por ahí, incluso has planificado que vas a ir de vacaciones a esa ciudad que te encanta… y, sin embargo, en un momento dado, todo cambia en un instante.

Y es que llega el coronavirus COVID19 y cambia tus planes: ese viaje no podrá ser, o que todo eso que habías planificado que pasaría se trunca por algo que no habías previsto… incomprensiblemente ha sucedido. Y resulta que se abre ante ti un escenario que te lo cambia todo…

Si. Eso sucede. Se llama vida.

Y te obliga a reaccionar ante ello. Adiós a tus planes y hola a tu capacidad de reacción….

Imprescindible: tu capacidad de reacción y de adaptación.

Algo que aplica a tu vida personal… y a tu vida profesional.

Y, al igual que tú, las organizaciones también se encuentran ante situaciones inesperadas, ante cambios bruscos, ante pérdidas que nunca hubieran imaginado. Y deben reaccionar.

Mira la vida, cómo cambia en un instante.

La capacidad de adaptación

Siempre he pensado que esa capacidad de adaptación a lo que la vida te depara, es como bailar. Escuchar la música que suena y adaptarte al ritmo… Los cambios te pueden descolocar, o te pueden molestar, pero al final, puedes seguir bailando y encontrar el encanto de la nueva canción que suena…

No puedes escoger la música que te pone la vida… pero sí puedes escoger cómo la bailas.

En tu vida, en algún momento, tendrás que salir a bailar… y lo mismo sucede en las organizaciones. En el mundo de las empresas también cambia la música de fondo, y también allí es necesario saber bailar al ritmo que está sonando.

Me gusta recordarlo en muchas ocasiones… Las empresas necesitan innovación. Buscan fórmulas para acelerar su ratio innovador. Sin embargo, ninguna empresa acelerará su ratio innovador si sus personas no cambian sus sistemas de trabajo.

El interés por cambiar los sistemas de trabajo es el motivo que me lleva a muchas organizaciones, que buscan aplicar metodologías que les ayuden a conseguirlo. Ese es mi maravilloso trabajo, buscar el modo de hacer las cosas mejor.

Metodologías de Innovación

Cada organización, en base a su estrategia y a los retos que afronta decide con qué metodologías trabajar. Estas son las principales metodologías de innovación que se utilizan actualmente y con las que trabajo en mi día a día.

Metodologías Agile

Son un conjunto de metodologías para el desarrollo de proyectos que precisan de rapidez y flexibilidad para adaptarse a condiciones cambiantes del entorno o del mercado, aprovechando dichos cambios para proporcionar ventaja competitiva. Nacieron en el mundo del desarrollo de software, pero su aplicación se ha extendido a todos los sectores y a cualquier organización. Para aplicarlas, se crean equipos pluridisciplinares y autónomos, que trabajan juntos durante todo el proceso. El proyecto se divide en distintas partes para que cada una de ellas se complete y entregue en pocas semanas. De este modo, si una parte requiere una modificación, sólo afectaría a esta pequeña parte. Buscan siempre la satisfacción del cliente, y su principal objetivo es realizar entregas rápidas y continuas que aporten valor.

Es un tema absolutamente actual en el mundo de las organizaciones, tal y como explicaba en mi artículo «La innovación es ágil».

Sin embargo, al empezar a utilizar metodologías ágiles en una empresa, me encuentro con frecuencia con un comentario recurrente. Me comentan que, al empezar a utilizar las metodologías Agile no consiguen finalizar un proyecto de forma más rápida, se quejan de que en ocasiones puede resultar incluso algo más lento que antes… Y mi respuesta siempre es ‘no hay que confundir agilidad con velocidad, la agilidad tiene más relación con bailar que con correr, no se trata de hacer lo mismo más rápido, sino de ser capaces de modificar lo que estamos haciendo cuando el entorno cambia, y hacerlo del mejor modo posible’.

La agilidad tiene mucho que ver con bailar.

Co-creación de valor

Busca la creación de valor mediante un acercamiento y una apertura al diálogo entre la organización, los clientes, los empleados y los proveedores para hacerlos partícipes en la definición de sus interacciones con la empresa. La Co-creación es diseñar conjuntamente entre la empresa y otras partes relacionadas, para generar un mayor valor. Esta metodología pretende romper paradigmas y que las empresas descentralicen los procesos de creación de valor, moviéndolos del centro interno de la organización hacia las interacciones de la empresa con terceros y las experiencias de los mismos en los puntos de contacto.

Lean Startup

Es una metodología propuesta en 2008 por Eric Ries y basada en el ‘Lean Manufacturing’ de Toyota –la filosofía de producción ajustada desarrollada en los 80s–. Se basa en un proceso de aprendizaje validado, que permite reducir el riesgo a la hora de lanzar un producto o servicio innovador al mercado. El principio es que todo parte de una idea que se debe validar en el mercado, para lo cual se crea un prototipo denominado producto mínimo viable para probarlo, el objetivo es poder medir los resultados para aprender, insistir en lo que funciona o pivotar e incluso abandonar en lo que no funciona.

Lo expliqué hace un tiempo en mi artículo ‘Baila’.

Cualquiera que sea el proyecto que quieras impulsar, no es necesario esperar a tener una definición perfecta del mismo para ejecutarlo, haz algo que funcione… y adáptalo después.

No esperes a tener algo perfecto para llevarlo a la práctica.

Lo que funciona es hacer, probar y adaptar.

Como al bailar…

4  Design thinking

Es una metodología para generar ideas innovadoras que centra su eficacia en entender y dar solución a las necesidades reales de las personas. Empecé a interesarme por el design thinking hace unos años, y he podido comprobar en las sesiones desarrolladas que los resultados son excepcionales. Y no hace falta estar habituado a trabajar en temas de diseño, curiosamente, personas que no han trabajado nunca en ello, se desenvuelven extraordinariamente bien en el ámbito del design thinking. Sin duda, gran parte del éxito de esta metodología está en su enfoque, que pone a las personas en el centro.

Es fácil descubrir que existen muchas áreas en las que necesitamos mejorar, pero es más difícil el saber cómo hacerlo.

Design Thinking brinda una metodología muy útil para buscar vías de solución. El objetivo final es siempre buscar un modo de hacer más fácil la vida a las personas y de aportarles valor.

Le dediqué un artículo en mi blog: ‘Sentir con el corazón de otro‘.

Design Thinking trabaja con la empatía como clave. La empatía es una capacidad excepcional, programada genéticamente en nuestro cerebro, que nos lleva a sintonizar con los sentimientos de los demás. La empatía es muy necesaria y, sin embargo, no todo el mundo logra encender esa luz que nos ilumina sobre qué sienten otras personas.

Decía Stephen Covey «trata de comprender, antes de ser comprendido». Y es un consejo muy poderoso para aplicar en nuestra vida personal y en nuestro trabajo.

Hemos entrado de lleno en una época de alta complejidad y baja estabilidad, en la que las empresas, por grandes y poderosas que sean, no se podrán mantener mucho tiempo haciendo lo mismo y del mismo modo. Por ello, es necesario trabajar de otro modo, valorar la curiosidad y las ganas de conocer lo que es nuevo, de fomentar modelos de participación y una cultura de innovación abierta.

Aprender más y más rápido

La necesidad de innovar,

la necesidad de aprender…

Necesitamos aprender más y más rápido. Por un motivo muy sencillo… el mundo no se queda quieto y la capacidad de adaptación ha pasado a ser una habilidad necesaria. En este mundo híper VUCA, en el que casi todo cambia constantemente, para impulsar un proyecto –personal o profesional– es necesario ser flexibles, porque van surgiendo imprevistos, porque algunas circunstancias pueden cambiar o, simplemente, porque no todo es como habías supuesto.

Ciertamente, la vida da muchas vueltas. Disponemos de más datos y de más capacidad de cálculo que en cualquier otra época de la historia, pero tratar de anticipar qué va a ocurrir es cada vez más difícil. Y la capacidad de adaptación es como bailar. Es cuestión de seguir el ritmo de la música que suena, es cuestión de escuchar y es cuestión de responder a lo que escuchas.

En un mundo en constante cambio, la capacidad de innovación ha pasado a ser una cuestión de supervivencia.

Y nos lo demuestra la realidad a cada momento. Si aparece el coronavirus COVID19, hay organizaciones que ya tienen funcionando una app que ayuda a monitorizar a los habitantes en riesgo de contagio…

Si parece un problema, alguien encontrará una oportunidad…

En un mundo en constante cambio, la capacidad de innovación ha pasado a ser una cuestión de supervivencia.

Y yo sigo trabajando en ello, empieza marzo, un mes que el que no voy a parar, un montón de proyectos maravillosos, varias organizaciones de primer nivel con las que avanzar, muchos km. de viajes y muchas personas extraordinarias con las que compartir…

         Y es que la vida te va a sacar a bailar, una y otra vez…

quedarte sentad@ no es una opción…

Si la vida te saca a bailar, acepta…

aunque no sepas

Mira la vida…

escucha la música que suena

y reacciona,

         lo mejor está por llegar…

 

Mira la vida

como vuelve y te sorprende…