De cero a uno

De cero a uno.

Cómo inventar el futuro.

Artículo publicado en Manager Focus.

En un entorno cambiante como el actual, no sirve repetir modelos. El proceso de cambio constante nos obliga a plantearnos el futuro de otro modo. Lo único que sabemos de este es que será diferente. Por tanto, el futuro de las personas, organizaciones, instituciones y países del mundo de hoy va a necesitar una alta dosis de capacidad de adaptación e innovación.

En este entorno, Peter Thiel nos da su visión del proceso de crear e innovar en el libro “De cero a uno“. Con su concepto para pasar “de 0 a 1” nos adentra en la importancia de la innovación y de la tecnología. Su reflexión sobre las distintas fórmulas de progreso es muy adecuada en la sociedad actual. El autor distingue dos tipos de progresos:

– “progreso horizontal”: es aquel que toma algo que ya funciona y lo replica para extenderlo a otros ámbitos, Thiel lo define como la fórmula para pasar de 1 a n. Es un progreso que permite crecer, aunque el nivel de innovación es realmente escaso,

– y el “progreso vertical”, que se produce cuando se crea algo nuevo. Es la fórmula para pasar de 0 a 1, el que genera mayor valor y el que va a ser más necesario en nuestro entorno.

Los seres humanos nos distinguimos de otras especies

por nuestra singular capacidad de hacer “milagros”,

y llamamos a estos milagros tecnología

Peter Thiel

 

La tecnología es milagrosa porque nos permite hacer más con menos y nos permite mejorar el mundo. Y no existe una fórmula para construir compañías que creen cosas nuevas con éxito. Cada innovación es nueva y única y suele aparecer de forma y en lugares insospechados.

El un mundo que cambia constantemente, es posible inventar nuevas y mejores cosas. Para ello, se plantea  ¿qué tienen en común quiénes lo consiguen? Normalmente comparten cuatro características:

– tecnología propia: es la ventaja más importante que puede tener una compañía. Y no basta con ser “algo” mejor, Thiel proclama que debe ser al menos diez veces mejor que la del competidor más cercano para conseguir una verdadera ventaja;

– el efecto de red, que consiste en que el producto sea más útil a medida que más gente lo utiliza y se caracterizan porque siempre empiezan en una red de tamaño pequeño que va creciendo,

– economías de escala: una compañía se fortalece a medida que se hace mayor,

– y marca, es imprescindible que sea capaz de crear una marca poderosa para diferenciarse ante el mundo.

Y el autor se cuestiona el concepto de competencia perfecta, considerado por muchos economistas un estado ideal por defecto, ya que él opina que, en realidad, los monopolios creativos no solo son buenos para el resto de la sociedad, sino que constituyen potentes motores para mejorarla. De hecho, la historia del progreso es la de negocios monopolísticos cada vez mejores que van reemplazando a los anteriores por la sencilla razón de que la promesa de años e incluso décadas de beneficios monopolísticos ofrece un poderoso incentivo para innovar.

El desafío del futuro

Las empresas necesitan crear valor, aunque crear valor ya no basta. Hay que ser capaces también de capturar parte del valor que se crea. Thiel expone como en 2012 Google creaba menos valor que las líneas aéreas estadounidenses (50.000 M$ versus 160.000 M$), pero consiguió que sus ingresos generaran un 21% de beneficios, más de cien veces el margen de beneficio de la industria aérea. Hoy Google vale el triple que la suma de todas ellas.

Para crear valor , proclama la necesidad del optimismo. El optimista definido piensa que el futuro siempre será mejor que el presente, y ello le lleva a planificarlo y a trabajar para que sea así. Es curioso como señala como antítesis el caso de los llamados baby boomers, acostumbrados al progreso sin esfuerzo, “es una generación que aprendió desde la infancia a sobrevalorar el poder de la casualidad y a infravalorar la importancia de la planificación”. El futuro no se construye por casualidad, se construye con planificación y trabajo.

Para Thiel, un negocio con una buena planificación definida a largo plazo suele estar infravalorado en un mundo en que la gente ve el futuro como algo aleatorio. Por ello, hay que promover la necesidad de la planificación y el diseño de futuro.

La importancia de los secretos

Thiel introduce un concepto original en su libro: la necesidad de buscar secretos.

Todas las ideas más brillantes y famosas fueron en su día desconocidas e inesperadas. “Toda pregunta correcta es necesariamente un secreto: algo importante y desconocido, difícil de hacer pero factible”.

Es una lástima que la mayoría de personas actuemos como si no existieran secretos que encontrar, porque ello supone renunciar a nuestra capacidad de asombro ante todo lo que nos queda por descubrir.

Solo creyendo en los secretos

y buscándolos…

se puede ver una oportunidad,

oculta a la vista de todos

Peter Thiel

 

La innovación es necesaria para mejorar el futuro de nuestra sociedad. Como dice Thiel, si queremos crear y capturar valor, no sirve crear un negocio indiferenciado. Es necesario descubrir secretos, conseguir nuevos productos y servicios que beneficien a un amplio grupo de personas, productos capaces de crear y capturar valor. Y la propuesta de Thiel es clara, para conseguir innovación es necesario:

  • partir de planteamientos que empiecen de cero: es necesario preguntarse el porqué de todo y cuestionarse cualquier premisa,
  • un proceso de investigación minucioso, necesario en cualquier proceso creativo que busque aportar valor.
  • la creación de equipos plurales de personas con talento, para ofrecer una visión poliédrica alrededor de la idea.
  • saber verificar con los clientes si realmente el nuevo producto o servicio les aporta valor, ya que es el gran objetivo de la innovación
  • y encontrar la fórmula para captar parte de este valor.

Como dice Thiel, si queremos crear y capturar valor, no sirve crear un negocio indiferenciado. Es necesario conseguir nuevos productos que beneficien a un amplio grupo de personas, productos capaces de crear y capturar valor. Y para ello, resulta imprescindible explorar continuamente nuevas opciones, observar atentamente qué es lo que valora el cliente y no dar nada por supuesto, porque todo se puede plantear de un modo distinto.

En tiempos de cambio, 

quiénes estén abiertos al aprendizaje

se adueñarán del mundo

Eric Hoffer