Vivimos rodeados por la incertidumbre. El futuro es más impredecible que nunca. Que cada cual piense en su propia vida, analice su trayectoria y extraiga conclusiones…  Debemos convivir con la incertidumbre, porque no parece que se vaya a ir. Y ello supone no solo tolerarla o aceptarla, sino ir más allá:  aprender a transformar la incertidumbre en oportunidad, buscar el poder del pensamiento positivo que propugna Martin Seligman y conseguir resultados en medio de esta incertidumbre.

Donde nada es seguro…

todo es posible

 

A lo largo de nuestra vida, deberemos hacer frente a muchos retos habiendo llegado al límite de nuestros conocimientos. Ya no sirve repetir conceptos.  En esos momentos, nuestra capacidad personal para buscar soluciones adecuadas será determinante.

 

La fórmula de ‘Not knowing’

Steven D’Souza y Diana Renner han analizado este tema en su libro ‘Not knowing‘ (‘No saber’).

Los autores explican que en el límite entre lo que sabemos y lo que no sabemos hay un lugar lleno de posibilidades. El límite es el lugar en el que puede emerger algo nuevo. En inglés lo han denominado Not Knowing. Afirman que explorar en el límite puede llevarnos a experimentar y aprender cosas nuevas, a la creatividad, a la alegría y al asombro.

 

Algunos peligros del saber

El saber nos otorga seguridad ante cualquier circunstancia. Sin embargo, debemos ser conscientes de que el saber ya no es algo inamovible y, en consecuencia, creer que ‘sabemos’ entraña algunos peligros:

– Poder…  Saber nos da poder, pero también es un estorbo cuando nos aferramos a ese saber como algo inalterable, y nos puede bloquear a nuevos aprendizajes.

– Ceguera por excesiva confianza.

– Los límites de la especialización, que pueden reducir nuestra capacidad de ser originales.

– La pretensión del conocimiento, si nos lleva a fingir conocer todas las respuestas sobre un tema, cuando lo razonable es admitir el desconocimiento cuando se produce.

– El líder que sabía demasiado y la obediencia a la autoridad. Muchas personas prefieren seguir ciegamente a ciertos líderes, ya que así se sienten aliviadas por no saber cómo actuar, pero la obediencia ciega puede tener consecuencias negativas a la hora de tomar decisiones.

-El  cambio continuo del conocimiento impide que nos podamos situar en una posición invariable de «saber». Todo cambia, por lo que deberemos aprender continuamente.

– Más complejo, más ambiguo. Vivimos en un mundo más VUCA que nunca.

– Mala relación con la complejidad: es difícil hacer un buen diagnóstico de situaciones complejas. Las soluciones rápidas aplicadas a problemas complejos son soluciones temporales, que no abordan las cuestiones más profundas, y que normalmente no acaban con el problema.

 

En el límite

Cuando nos encontramos en el límite entre lo conocido y lo desconocido, aparece la sensación de vulnerabilidad o de miedo.

Sin embargo, es necesario aceptar la situación del «no saber» que nos obliga a salir de nuestra zona de confort y a aprender algo nuevo. Como dicen los autores ‘es necesario cruzar el límite‘. En ciertos momentos llegamos a Finisterre, que debe su nombre a la expresión latina finis terrae, que significa ‘fin del mundo’, donde está el límite de lo conocido y que supone la frontera que separa nuestra realidad actual de lo desconocido.

En el límite surge, generalmente, una sensación de incompetencia, que debemos superar si decidimos cultivar nuevas habilidades y capacidades.

Saber moverse adecuadamente en el límite es imprescindible especialmente para los emprendedores. Ser emprendedor es, para Joseph Pistrui -profesor de Gestión para Emprendedores en IE Business School- ‘un proceso de conversión sistemática de la incertidumbre y de lo que no se sabe en un mayor conocimiento‘. Es un proceso que debe trabajarse conjuntamente con otras personas y que debe permitir que surjan nuevas preguntas.

 

Sobre nuestras capacidades 

Aceptar el hecho de ‘no saber’ algo supone admitir que que existe la posibilidad de ganar y la de perder ante la situación que afrontamos y puede suponer una manera muy efectiva de buscar la solución al reto que se nos plantea. Los consejos que te dan los autores para conseguir que te muevas adecuadamente en el límite son los siguientes:

– Cambia la sensación de control por la sensación de confianza.

– Debes aferrarte a la finalidad y a los valores. Cuando nos adentramos en lo desconocido, tener unos valores y una finalidad claros pueden ser las únicas cosas a las que podemos aferrarnos. En momentos que no sabemos hacia dónde vamos, es importante tener claro el por qué.

– Permítete decir «no lo sé». No pasa nada por admitirlo, es un acto de sinceridad que te permitirá buscar otras fórmulas.

– Alberga dudas. Siempre es necesario aprender a dudar de lo que ves, cuestionar las cosas y admitir que tu punto de vista es subjetivo.

– Cierra los ojos para ver. En ocasiones es necesario cerrar los ojos a las fuentes de información a las que acudimos normalmente para explorar otras nuevas, y conseguir así un nuevo punto de vista.

– Observa y crea un espacio para el silencio, detente un rato para ver realmente qué está sucediendo.

– Desafía las suposiciones, la autoridad y el conocimiento. Es el camino para conseguir avanzar. Ya sabes que la frase más peligrosa es aquella de «siempre lo hemos hecho así»

– Pregunta. Es el único modo de conocer nuevas respuestas.

– Improvisa. Ante los cambios, la improvisación es imprescindible y lo comparan a  tocar jazz, que obliga a estar completamente presente para afrontar los imprevistos que surjan y dispuesto a abandonar el plan previsto cuando sea necesario.

– Genera muchas hipótesis y busca diferentes perspectivas.

– Asume riesgos. Explora y experimenta. Al final, siempre es necesario probar si realmente funciona tu solución… en el mundo de los emprendedores se aplica a través de la metodología de «Lean Start Up» de Eric Ries: debes hacer un test para comprobar si tu solución funciona, crear un producto mínimo viable (PMV) y probarlo, para obtener información sobre el mismo y así poder mejorarlo.

– Haz locuras, juega.

– Ejercita el sentido del humor.

– No consideres la vulnerabilidad como una debilidad. Al contrario, es una fórmula de crecimiento. Un estudio de Harvard Business Review muestra que ver el coraje de las personas que aceptan su vulnerabilidad inspira a los demás.

– Ten compasión, empatía y solidaridad. La compasión que demostremos con nosotros mismos nos permitirá sentir compasión por los demás y su sufrimiento. Relacionarnos con los demás con empatía y solidaridad nos permitirá conectar con otras personas que están viviendo algo parecido y nos ayudará a  encontrar el camino.

 

Una extensa lista de consejos para cruzar ese camino en el límite. Será cuestión de reflexionar sobre ellos y ver su utilidad en las situaciones de incertidumbre. Convertir la incertidumbre en oportunidad es un gran reto, para el cual siempre será necesario aceptar nuestra dosis de vulnerabilidad y saber que vamos a asumir un riesgo, porque no hay garantías de que vamos a hacerlo bien a la primera. Sin embargo, el mayor peligro ante la incertidumbre es no hacer nada… habrá que arriesgarse.

Sí…
arriésgate.
Esa es siempre la respuesta

Albert Espinosa