No más vuelos en unas semanas. El vuelo del pasado jueves de vuelta a casa ha sido el último.

Sin clases, sin conferencias, sin reuniones, …

Cambio radical en las próximas semanas.

Frenar de repente el ritmo suena extraño, acostumbrados como estamos a no parar. Sin embargo, se impone la prudencia.

Mi regreso desde Caracas fue el jueves por la tarde, justo el último día antes del cierre de… casi todo.

Es curioso ir al aeropuerto como tantas otras veces, deseando volver a casa para seguir con un mes de marzo que en mi agenda no cabía nada más, pensando en cómo organizarlo todo, actualizando mi lista de “to do’s” para el fin de semana, subir en el avión, … y que, diez horas más tarde, al aterrizar en Paris la perspectiva de todo cambie tan radicalmente.

¡Qué casualidad que mi regreso fuera justo el jueves! Poder volver sin demasiados sobresaltos, pero tener la sensación de aterrizar en un mundo distinto del que despegué unos días antes.

Escuchar la radio para comprender lo que estaba ocurriendo, llegar exhausta pero a tiempo de dar una clase online en un programa de Máster, mientras me peleaba con mi jet-lag para que me permitiera trabajar unas horas más…

Seguía con el mismo ritmo de los últimos días…

 

El ritmo de la pasada semana

Y es que llegaba de unos días sin parar.

He tenido el lujo de presentar mi último libro “¿Somos malas madres?” en Caracas en una conferencia el día 10 para el Comité de Recursos Humanos de Venamcham, con una respuesta maravillosa por parte de los asistentes. Agradecida por esa respuesta.

Participé también con una conferencia en los actos que celebró Mapfre en Venezuela con motivo del Día Internacional de la Mujer, en su maravilloso auditorio y ante una audiencia extraordinariamente receptiva, a la que estoy agradecida.

Aprovechar esos días para poder dar hasta 5 conferencias, realizar varias visitas a empresas de primer nivel que están trabajando allí y con las que pudimos compartir momentos extraordinarios, en una semana en la que la mujer centraba la atención en todas ellas. Mi gratitud a esas empresas del sector logístico, farmacéutico y legal por contar conmigo. Y terminar con una entrevista para una revista y otra para Venevisión, el broche final a unos días sin parar. Mi gratitud a todas las personas con las que he compartido estos días, especialmente a Nelson Ríos por su enorme profesionalidad -que lo ha hecho posible-, y a mis nuevos amigos Ivan y Ana por su apoyo y su cordialidad, la experiencia ha sido extraordinaria.

En tan solo unos días, la situación ha cambiado totalmente.

Fin de ese ritmo…

Llegar a casa para pasar a un estadio de tranquilidad casi desconocido para mi…

Lo primero, intenté hacerme la prueba del coronavirus porque había estado en contacto con muchas personas en la última semana. Yo no viajé en el vuelo de Iberia en el que viajaron pasajeros con Covid19, pero prefería confirmar que no había problema. Para poder hacer la prueba, es necesario responder a un test previo, en el que me formulan 3 preguntas:

1 – Si has viajado en los últimos 15 días a una zona afectada por coronavirus de las que te indican en un listado

Mi respuesta es negativa

2- Si estás o has estado en contacto con alguna persona en estudio o caso confirmado de coronavirus

Mi respuesta es negativa

3 – Si tienes alguno de estos síntomas: fiebre, tos, dificultad respiratoria o malestar general

Mi respuesta es negativa

Con estas respuestas al test, me deniegan el test. Me indican que no tengo por qué preocuparme.  Sin riesgo y sin síntomas, no te realizan la prueba. Entiendo que los recursos son limitados y que hay que destinarlos a las personas que sí están en riesgo.

Momento para la calma.

Momento para la prudencia

 

Hay un momento para el valor

y otro para la prudencia…

quién es inteligente,

sabe distinguirlos

 

El club de los poetas muertos

Es momento para la prudencia.

El estado de alarma nos está poniendo a prueba en muchos aspectos. Empezando por demostrarnos que el teletrabajo tal vez no estaba tan implantado como creíamos y que puede ser más positivo de lo que algunos pensaban…

Al respecto de ello, he leído un artículo muy interesante de Xavier Ferrás: “Coronavirus. La naturaleza no negocia”, en el link lo encontrarás completo, y del que extraigo sus 10 ideas principales:

    1. Quizás el coronavirus acelere la implantación del teletrabajo.
    2. Vamos a revisar el despliegue de las cadenas de suministro.
    3. Centenares de grupos de investigación en todo el mundo están compitiendo y cooperando a toda velocidad para conseguir la vacuna al coronavirus.
    4. La ciencia dispone hoy de instrumentos considerados imposibles hasta hace poco: supercomputadores e inteligencia artificial… equipos que se han puesto a trabajar, a la velocidad de la luz, para escanear miles de combinaciones moleculares que puedan generar una vacuna.
    5. El coronavirus nos hace conscientes de nuestra extrema vulnerabilidad.
    6. ¿Aguantará EEUU esta situación? Sin sistemas desarrollados de protección social, y sin una sanidad pública solvente, muchos norteamericanos enfermos no tendrán más remedio que seguir acudiendo al trabajo.
    7. Admirable el uso de la tecnología que ha hecho Corea del Sur, a través de una app que ha distribuido a la población para controlar los posibles casos de infección.
    8. Hay que revisar el sistema político de arriba abajo.
    9. En Europa, especialmente tras la experiencia italiana, hemos tenido tiempo de prepararnos. No lo hemos hecho, y ahora pagaremos las consecuencias.
    10. ¿Nos enfrentamos a una recesión? Muy probablemente.
    11. La naturaleza no negocia, como dijo Greta Thumberg.

 

Un artículo muy interesante, para pensar. Es muy probable que esta crisis cambie muchas cosas en nuestro mundo.

No puedo decir que esté a gusto con esta situación, con tener que cancelar prácticamente toda mi actividad del mes de marzo -y veremos qué sucederá después-, no, no lo estoy… Pero, con todo lo negativo que conlleva y con toda la problemática que puede acarrear esta situación excepcional, estoy convencida de que aprenderemos algo de esta incómoda situación.

En medio de este nerviosismo general, de este asombro e incredulidad… he tenido un fin de semana tranquilo, con aventura incluida de ir a comprar al súper entre personas preocupadas por acaparar determinados productos ¿de primera necesidad? -algo nunca visto por mi hasta ahora- y haciendo cosas con mi hija de esas que en un fin de semana normal no hay tiempo para hacer… Creo que voy a actualizar mi cuenta de Instagram con las imágenes de los últimos días, fotos que no tuve tiempo de compartir y que, ahora, de repente, puedo colgar con calma, va a parecer extraño ver esos momentos de hace tan solo unos días, tan diferentes a este momento actual…

Vamos a tener tiempo.

Momento para encontrar tiempo para todo eso que normalmente no lo tiene,

para reflexionar sobre lo que de verdad importa

para cambiar nuestra perspectiva del mundo

aunque no sea del modo más cómodo…

El bien común debe ser prioritario

momento para  hacer lo que hay que hacer...

 

 

Y esta es justamente la canción que sonó en mi coche al salir del aeropuerto del Prat, la vida siempre me pone la banda sonora adecuada… una preciosa y relajante canción que empieza así:

I will find the time, we will find the timing

And I will wait,

I will wait…