El futuro lo construimos hoy

El futuro

Aprovechar las vacaciones estivales para leer suele ser una gran inversión, además de un excelente pasatiempo. La lectura te permite ver más allá… y no hay problema para leer aunque no tengas cobertura de internet  ; )

Mi lectura estos días ha sido “Creating a learning society” (“Creando una sociedad del aprendizaje”) de Joseph E. Stiglitz. Alrededor de la cuestión ¿qué es lo que genera crecimiento en una sociedad? el premio Nobel de Economía Joseph E. Stiglitz corrobora la necesidad de crear una “sociedad de aprendizaje” como fórmula para conseguir crecimiento económico, desarrollo y progreso social.

El progreso social en el siglo XXI será el resultado de cómo enseñemos a nuestros jóvenes. Somos lo que somos por nuestra educación. Por ello, la educación debe llegar a más gente y debe estar en sintonía con lo que necesita la sociedad. Debemos entender la educación como el corazón del progreso y ello nos obliga a ser exigentes. La educación debe cambiar y debe incorporar valores, habilidades y competencias que tal vez no habían sido necesarios en otras épocas, pero que ahora son imprescindibles.

Aprender

El tema, ciertamente, invita a la reflexión. Nunca en la historia de la humanidad, las personas habíamos tenido a nuestra disposición acceso a tanta información -a través de la educación, de los medios de comunicación, de las nuevas tecnologías,…- y sin embargo parece que esta gran ventaja no la estamos aprovechando debidamente.

Una gran masa de gente repite las mismas ideas. Parece que tenemos dificultad para formar nuestro propio criterio sobre las cosas, para evaluar las consecuencias de nuestras acciones o que falta el valor necesario para emprender acciones por cuenta propia. Tenemos las armas más poderosas para actuar y, sin embargo, no las hemos aprendido a usar bien. La inercia de repetir conceptos se ha instalado en demasiados ámbitos de nuestra sociedad y falta valentía a la hora de afrontar los cambios necesarios en el ámbito de la educación.

No es el único autor que opina así. En el mismo sentido, Alvin Toffler expone también en su libro “La tercera ola” el concepto de una nueva revolución. Toffler describe los que él considera las 3 olas de transformación que ha vivido nuestra sociedad: la primera ola fue la revolución agrícola -que duró miles de años-, la segunda ola, la revolución industrial, cuyas consecuencias culturales fueron la uniformización, la especialización y la búsqueda de la optimización de procesos y la tercera ola es la ola del conocimiento. En un entorno de cambios y con nuevas tecnologías al alcance de todos, Toffler afirma que “el futuro será para aquellos que desarrollen habilidades y técnicas de pensamiento crítico”. Expone que la sociedad necesita personas que desarrollen tanto habilidades cognitivas como emocionales y, por tanto, muchos aspectos deben cambiar en la educación.

El futuro y la educación

El futuro no se construye al azahar, el futuro será el resultado de lo que sembremos hoy. La urgencia de invertir en educación es apremiante. No es una propuesta superficial, está fundamentada en que conocemos el impacto que tiene la educación en nuestra sociedad… y las conclusiones de diferentes estudios coinciden: mejor educación = mejor futuro. La educación es un activo estratégico fundamental para el crecimiento social y económico. Economía y educación son vasos comunicantes. La solución pasa por el aprendizaje, por tanto, por la educación.

Son necesarios nuevos valores y nuevas habilidades. Es necesaria una mejor formación en idiomas, promover la habilidad de comunicarse adecuadamente a todos los niveles, la habilidad de aprender de forma autónoma, la de trabajar en equipo, inculcar la responsabilidad social y promover las aptitudes de liderazgo y la del emprendimiento. Conceptos que no estaban en el modelo educativo tradicional y que no se encuentran en los actuales libros de texto. Sin embargo, sabemos que son habilidades que los jóvenes van a necesitar a lo largo de su vida.

Porque lo único que sabemos del futuro es que será diferente.

Por eso, la mejor manera de predecir el futuro… es crearlo.